Mi abuelo solía decirme que le gustaba sentarse en una banca de la Avenida de los Insurgentes a contar vehículos. Quien veía carros como si fueran luciérnagas se ufanaba de nunca haber tenido un automóvil. Para ir a trabajar caminaba todos los días, de la Condesa al Castillo de Chapultepec, donde restauraba pinturas históricas y […]