Cada Mundial despierta dos países. Uno revisa alineaciones, errores, carencias, niveles de competencia. El otro pide cantar, abrazar, creer, no arruinar la fiesta con diagnósticos. Uno acusa ingenuidad. El otro acusa amargura. Ambos tienen algo de razón. Más que una simple frase, “¿Y si sí?” es todo un diagnóstico nacional. No explica nada y, sin […]