Confieso mi debilidad por las paradojas, más allá de su apariencia inicial encierran una revelación sorprendente o al menos contradictoria a lo que se considera verdadero (de ahí que también se llamen antilogías), en cualquier caso borran la aburrida planicie de las ideas para llevarnos entre argumentos escarpados donde la lógica sucumbe a las creencias. […]