Suelo recordar el origen de los libros que tengo. La mayoría los he comprado, otros me los han regalado. Me topé el otro día con un ejemplar cuyo origen no puedo precisar: La belleza del objeto cotidiano, de Soetsu Yanagi. Ahí estaba, silencioso y anónimo, esperando ser descubierto entre la multitud de páginas y entrepaños. […]