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¿Por qué?

El reciente asesinato masivo en Las Vegas, el más grave y sangriento en la historia moderna de EU, ha reavivado el debate en la sociedad norteamericana sobre la libertad de adquirir y portar armas. Uno de los mensajes que más llamaron la atención fue el de un cibernauta que mostraba dos imágenes en brutal contraste, por un lado una golosina infantil “Kinder Sorpresa” (ovoide símil de un huevo, cubierto de chocolate, hecho de plástico y que en su interior tiene un juguete pequeño) con la leyenda de “Ilegal”, y del otro lado un enorme rifle con la leyenda “no ilegal”. El mensaje es clarísimo, una sociedad que protege en extremo a sus niños por el riesgo de asfixiarse con el pequeño objeto sorpresa, pero que tolera libertades extremas en cuanto al derecho de adquirir y portar armas.

Mi pronóstico es que no habrá cambios significativos y vendrán más tragedias como la de Las Vegas. Dos razones me llevan a pensar en ello. Primero, se trata de un país que nació por las armas y tiene, en general, una fascinación por el armamento y los temas bélicos (muy acentuados en su psique social) y segundo, es un derecho consagrado en su Constitución, lo que para ellos equivale a una libertad grabada en piedra. Las armas son parte de su identidad, de su ADN cultural. Los cambios en contra del Land of the free son considerados un retroceso a la libertad.

En el sello oficial de EU podemos leer un discurso simbólico dual: paz y guerra. El águila calva tiene en su pecho un escudo (digamos, está vestida para la batalla), en su garra derecha una rama de olivo, señal de paz, y en la izquierda trece flechas, señal de guerra. El sello fue diseñado después de la declaración de independencia a finales del siglo XVIII, de haberse diseñado en nuestros días, en lugar de las flechas habría un fusil AR-15, como el usado por Stephen Paddock desde su habitación en el hotel Mandalay. El tipo pudo registrarse sin problemas en el lujoso hotel (donde no falta la seguridad) con un arsenal más los accesorios y las municiones. La policía ha encontrado que el psicópata tenía más de 50 armas en sus distintas propiedades.

El hecho debería ser un punto de reflexión para un país que trata a sus visitantes como potenciales criminales pero no puede o no quiere llevar un registro que alerte que uno de los suyos está acumulando armamento en forma sospechosa. Cada vez que entro a EU me toman una fotografía y registran mis huellas dactilares. En algún futuro cercano querrán mi foto de perfil sobre una pared que marque mi estatura. Más de una vez he tenido que responder, en algún cuestionario oficial, si planeo llevar a cabo un atentado terrorista. Seguramente no hubo un cuestionario para Paddock donde le preguntaran si su nuevo rifle equivaldría a tener más de x armas. Más aún, el asesino no era musulmán, hispano, afroamericano o parte de alguno de los grupos étnicos señalados por el marcado racismo de la administración Trump.

Estudios del año 2015 sobre la cultura de armas entre EU y el Reino Unido mostraban que con 321 millones de habitantes, en EU había 270 millones de armas legalmente en posesión de civiles, mientras que en RU con 64 millones de habitantes, 4 millones de armas. En otras palabras, en EU 88.8 armas por cada 100 habitantes, en RU 6.2. Ese mismo año hubo 59 incidentes por armas en escuelas en EU, cero en RU. Durante el año 2014, el número de personas asesinadas por armas de fuego en EU fue de 12,570, en el RU 30.

A pesar de la contundente evidencia que liga la libertad de adquirir y portar armas con el número de incidentes y de asesinatos, no es de esperarse que la cultura norteamericana cambie. La Asociación Nacional del Rifle (NRA) es para efectos prácticos un partido político con gran capacidad de cabildeo, uno de los poderes fácticos que difícilmente dará su brazo a torcer. El arquetipo cultural dominante en EU es el vaquero del viejo oeste, un explorador valiente, conquistador de tierras, que (ojalá me equivoque) por ningún motivo dejará su pistola. Más allá de exigir controles para la portación de armas, subyace el gran tema: ¿qué está detonando el sistema social en algunos hombres para que actúen así? Más que una cruzada antiarmas necesitamos descifrar la motivación criminal.

Sin respuesta a ese ¿por qué?, seguiremos en la mira.

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