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Entre Hércules y Caco

“A propósito, debo confesarle que estoy pensando seriamente en comerme a su esposa”, la cita surgió en mi mente mientras caminaba por uno de los lugares icónicos de la cuna del renacimiento, Plaza de la Señoría. Al ver el balcón central del Palazzo Vecchio, recree el asesinato del inspector de policía a manos del implacable Dr. Lecter, un psicópata que disfruta comerse a sus víctimas. La película Hannibal, de la novela homónima de Thomas Harris, fue un eslabón más en mi caminata florentina.

Pasos atrás, entre bares de expresso y puestos de periódicos, las primeras planas de los diarios deportivos italianosanunciaban la trágica eliminación de la squadra azzurra y la indignación por la mordida del uruguayo Luis Suárez al italiano Chiellini. Las redes sociales, tribunal masivo de nuestro tiempo, han caracterizado al jugador charrúa de muchas formas, una de ellas, como Hannibal Lecter.

¿Qué provoca una reacción tan instintiva? El caso de Suárez se une a varios episodios más en el deporte donde un jugador agrede escandalosamente. Tyson arrancó un pedazo de la oreja a Holyfield, Zidane fue expulsado de una final de Copa del Mundo por asestar un cabezazo. Estas reacciones primarias y tribales evocan el cerebro reptílico de la teoría de Maclean (si bien rebasada en cuanto a lo anatómico, vigente como metáfora para ilustrar el comportamiento humano).

¿Encierran estas actitudes potenciales criminales en serie?Suárez acumula ya varias mordidas y agresiones, ¿debería la FIFA hacer una prueba de perfil psicológico antes de una competencia mundial, de la misma forma que hace un antidoping?, ¿y si hiciéramos lo mismo en la política, y antes de unas elecciones? Habría notas de impacto: “La mala noticia es que hay un psicópata en el grupo, la buena es que es goleador”.

Los psicópatas tienen carisma, inteligencia, frialdad al actuar, falta de remordimiento y sentido de culpa por sus acciones, no tienen miedo, son manipuladores y se ganan la confianza de la gente, son educados, dedicados, tienen un sentido de grandiosidad, se sienten superiores, llegan a tener trabajos estables y su desempeño puede ser notable; al no ser necesariamente violentos, parecen personas normales, como un artista, un director de una empresa, un político.

En el libro “La sabiduría de los psicópatas” el Dr. Kevin Duttondevela su conclusión en el subtítulo: “lo que los santos, espías y asesinos seriales pueden enseñarnos sobre el éxito”. Muchas de las características de un psicópata son valiosos activos de personalidad cuando se usan en forma adecuada. Se ha demostrado que para detectar qué pasajero es sospechoso en un aeropuerto, las habilidades del psicópata son superiores a la de una persona normal.

Hay una prueba sugerente para saber si uno tiene rasgos psicópatas. Consiste en explicar la siguiente situación. Una mujer asiste al funeral de su madre. Ahí conoce a un hombre del que se enamora y considera puede ser su pareja ideal. Ella olvida preguntarle su datos de contacto, él se va. Al poco tiempo, ella asesina a su hermana. La mayoría de las personas explica el evento con motivos distintos a lo que es sugerente de psicopatía: al asesinar a su hermana, la mujer tendrá otrofuneral en la familia. Espera que ahí aparezca el hombre.

Aparentemente Suárez no ha mostrado señales de arrepentimiento. Dutton cita una entrevista con un empresario que da 3 características para tener éxito en los negocios: determinación, curiosidad e insensibilidad. Nadie se sorprende con las dos primeras, pero la última es perturbadora.  Remata el empresario: “Lo bueno de la insensibilidad, es que te deja dormir cuando otros no pueden”.

Flanqueando el acceso al Palazzo Vecchio, veo una paloma viva posando sobre la cabeza de un mastín, las fauces son amenazantes, pero el ave sabe la inocencia del mármol. Levanto la mirada y Hércules, porra en mano, domina la maldad de Caco. La obra de Baccio Bandinelli renovó mi esperanza en nuestra especie. El hombre debe de estar por encima de la mordida.